Ringo Starr se divierte en París con “un poco de ayuda de sus amigos”

Escrito por el 7 junio 2018

Ha sorprendido que apenas media decena del repertorio total llevara su firma de forma directa o indirecta, sobre todo con 19 álbumes en solitario a la espalda

Ringo Starr ha iniciado hoy en la capital francesa su primera gira europea desde 2011 con un concierto en el que tanto su nombre como el de su último disco, “Give More Love” (2017), han quedado como meras excusas formales para celebrar más de 50 años de pop-rock global en los que él ha disfrutado por momentos como un secundario de lujo.

“Nostalgie” podía leerse en numerosos carteles distribuidos por el emblemático Teatro Olympia de París y de eso ha tratado este show celebrado ante el aforo completo, unos 2.000 seguidores mayoritariamente peinando canas que han disfrutado de un espectáculo retrospectivo junto a su igualmente veterana banda, The All Starr Band.

Conformada por músicos y “amigos” que han alimentado en vivo la leyenda de otros grupos y artistas como Toto o Santana, en esta gira se han sumado además otros dos nombres de postín, los de Graham Gouldman como bajista (de 10cc) y Colin Hay (de Men At Work) a la guitarra, algo que no ha dejado pasar por alto el supuesto protagonista.

Ya lo avisaba en la rueda de prensa previa: si volviera a tener 13 años elegiría de nuevo la batería como método de expresión antes que la gloria del solista, porque a él lo que le gusta es tocar y nunca, ha subrayado, “solo”.

Con esas consignas se ha presentado: la mayor parte del tiempo subido en una tarima, pero en el discreto y canónico segundo plano reservado a los platillos, flanqueado por otra batería (Greg Bissonette) y un percusionista y saxofonista (Warren Ham); delante, las guitarras (con Steve Lukather), el bajo y los teclados (Gregg Rollie).

Y así, tras el inicio a las 20.50 horas con una versión de “Matchbox” de Carl Perkins, en la que sí ha asumido el protagonismo escénico, han arrancado una hora y 40 minutos de concierto en los que han sonado un buen puñado de temas ajenos como “Dreadlock holiday”, con Gouldman al frente, o “Down under”, de Men At Work, con Hay al timón vocal.

Todos los aparentes secundarios han disfrutado de su momento bajo el foco para revivir por ejemplo “Hold the line” y “Rosanna” de Toto, “Boys” de The Shireless, la romántica “I’m not in love” de 10cc y hasta “Oye cómo va” de Tito Puente. De hecho, entre lo más aplaudido de la velada ha estado una revisitación de “Black Magic Woman” durante la que la gran estrella no estaba sobre el escenario.

Sea como fuere, Starr no podía dejar pasar su propio legado, aunque en el cómputo general haya sido minoría, como cuando ha cantado “It don’t come easy”, original de su tercer álbum en solitario, “Ringo” (1973), que también ha aportado hacia el final “Photograph”.

Ha sorprendido que apenas media decena del repertorio total llevara su firma de forma directa o indirecta, sobre todo con 19 álbumes en solitario a la espalda. De “Give more love”, el más reciente, solo ha sonado su nueva versión del viejo “Don’t Pass Me By”, uno de los pocos de su puño y letra que trascendió de la etapa con los Beatles.

“En aquella época compuse muchos temas, pero no se grabó ninguno”, ha dicho con sorna en su posición de maestro de ceremonias antes de afrontar este tema entre el clamor de los asistentes, más aún al interpretar después “Yellow Submarine”.

“Si no conocéis esta es que habéis venido a ver a Led Zeppelin”, ha bromeado.

Aquel no ha sido el único clásico que ha tocado de su exbanda, pues ahí también han aparecido “I wanna be your man” o el clásico imprescindible “With a little help from my friends” (con un poco de ayuda de mis amigos, en español), en la que ha aparecido por sorpresa la mismísima Joan Baez.

Con ella ha llegado el remate de una noche que tendrá continuidad en los próximos días en otras ciudades europeas. A España llegará el 26 de junio con su concierto en Barcelona como parte del GuitarBcn 2018, en formato anfiteatro.

Posteriormente recalará en el WiZink Center madrileño (28 de junio), el Coliseum de A Coruña (29 de junio) y el Palacio Euskalduna de Bilbao (1 de julio) para cerrar un inexplicable lapso de más de 50 años sin actuaciones en el país, los transcurridos desde la histórica visita de los “Fab Four” a España en 1965.


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